Romano Prodi, la esperanza de la izquierda italiana
A las puertas de las próximas elecciones, la izquierda italiana tiene puestas todas sus esperanzas en Romano Prodi, lider de la coalición progresista "L'Unione". Este prestigioso economista fue Presidente de la Comisión Europea desde 1999 hasta 2004. Prodi se perfila como un duro adversario para Silvio Berlusconi, que el próximo fin de semana podría ver como Italia gira a la izquierda.
Auxi Barea/ Laura Rueda
diarioDirecto 31/03/2006
Romano Prodi es el octavo los nueve hijos de Mario Prodi, ingeniero, y de Enrica, maestra. La mayor parte de sus hermanos han sido profesores universitarios. Se casó en 1969 con Flavia Franzoni, en aquel momento estudiante, que después se convirtió en economista y profesora universitaria. De este matrimonio, nacieron sus dos hijos, Giorgio y Antonio.
La carrera de un prestigioso economista
Tras el instituto, Prodi estudió en la Universidad Católica de Milán, donde se licenció en Jurisprudencia, con una tesis sobre el desarrollo de la industria italiana con Siro Lombardini. Tras especializarse en la London School of Economics. En los años 60, comenzó su actividad didáctica y de investigación en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Bolonia, donde durante 25 años enseñó Economía y Política Industrial. A la enseñanza, unió una intensa actividad de investigación, que pronto dirigió a temas poco abordados: el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas y la política antitrust.
Además, estudió en profundidad las relaciones entre Estado y Mercado, la política de las privatizaciones, el proceso de integración europea y la dinámica de los diversos modelos del capitalismo.
Del 1974 al 1978 presidió la Sociedad Editorial Il Mulino. En el 1981, fundó Nomisma, que se afirmó como una de las principales sociedad italianas de estudios económicos y hasta 1995, presidió el Comité Científico.También dirigió la Industria-Revista de Economía y Política Industrial. En el 1992, condujo un programa televisivo en la RAI: “El tiempo de la elección”, una serie de seis lecciones sobre economía.
A la investigación y la enseñanza universitaria, acompañó una constante pasión por la política "para convertir a Italia en un país moderno a la altura de su potencial".
La entrada en política
Su intensa actividad académica y periodística situó a Prodi en el centro de un grupo de intelectuales interesados en aligerar la carga confesional del partido “Democracia Cristiana” (DC). Prodi miraba con simpatía la perspectiva de un compromiso histórico entre la DC y el Partido Comunista Italiano (PCI) de Enrico Berlinguer, e incluso no consideraba un disparate la participación directa de los comunistas en el Ejecutivo.
Animado por el dirigente del partido Ciriaco De Mita, el 28 de noviembre de 1978 Prodi aceptó la cartera de Industria y Comercio, un puesto considerado técnico, que le ofrecía el primer ministro Giulio Andreotti. La experiencia gubernamental fue breve, ya que en el nuevo Gabinete que Andreotti alineó, el 20 de marzo de 1979 Prodi quedó excluido e Industria fue a manos de Franco Nicolazzi.
La creación de "El Olivo"
El 2 de febrero de 1995, Prodi se ofreció para liderar el centro-izquierda italiano y llevarlo al Gobierno por primera vez desde la proclamación de la República en 1946. En las semanas siguientes se concretó El Olivo, coalición con vocación de permanente, no meramente electoral, y dotada de un programa de amplia base partidaria, escorado al centro progresista y cuyos ejes principales eran las reformas de la Constitución y de la ley electoral , así como la prosecución de las políticas de austeridad que aseguraran la entrada de Italia en la tercera etapa de la Unión Económica y Monetaria europea (UEM) en enero de 1999.
En las elecciones legislativas del 21 de abril de 1996 El Olivo se adjudicó la victoria con 284 de los 630 escaños de la Cámara baja, entre ellos el obtenido por su cabeza de lista y candidato a primer ministro. Se trataba de una mayoría relativa, no muy superior a la cuota conseguida por el Polo de Berlusconi (246 diputados), pero Prodi estaba en condiciones de formar gobierno.
El equipo de Prodi aportó la necesaria estabilidad al panorama político italiano, que había sufrido una permanente situación de provisionalidad. Como El Olivo carecía de mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, Prodi, para conseguir sacar adelante sus proyectos de ley, suscribió un pacto de legislatura con el Partido de la Refundación Comunista (PRC).
La pérdida del poder y el salto a Europa
El 25 de marzo de aquel año, la Comisión Europea incluyó a Italia entre los once países cumplidores de los requisitos para acceder a la moneda única europea, un logro unánimemente reconocido. La reducción del déficit en un tiempo récord y el regreso de la lira al SME encumbraron a Prodi dentro y fuera de Italia, ya que no pocos socios de la UE habían manifestado su desconfianza de la capacidad del país para someterse a la disciplina presupuestaria.
Tras varias disputas internas, Prodi se sometió a una moción de confianza y la perdió por un sólo voto: 313 diputados votaron en contra y 312 a favor. En el instante en que conoció el desenlace parlamentario, presentó la dimisión irrevocable. El día 15 renunció a encabezar de nuevo el Gabinete. Prodi reivindicó los logros de su Gobierno y anunció que seguiría activo en la política desde su escaño en la Cámara de Diputados.
Liberado de las tareas gubernamentales en su país, Prodi empezó a ser valorado como un buen sustituto de Jacques Santer en la presidencia de la Comisión Europea. Así, en el Consejo Europeo celebrado en 1998, varios mandatarios abogaron por él. La dimisión de Santer y de todos sus comisarios el 16 de marzo de 1999 urgió a los líderes europeos a buscar un recambio anticipado que contara con la aceptación general. La opción de Prodi, fue aprobada por el Consejo Europeo extraordinario reunido en Berlín el 24 y el 25 de marzo de 1999.
El Parlamento Europeo dio luz verde a la designación del italiano el 5 de Mayo, pero Prodi no tomó posesión de su despacho hasta el 15 de septiembre, cuando los diputados dieron la aprobación final a la lista de comisarios presentada por el ex primer ministro, que fue sometida a un minucioso escrutinio.
Prodi prometió una "revolución" para restaurar el prestigio maltrecho de la institución, necesitada de una reforma administrativa y de un liderazgo más marcadamente presidencialista, y aseguró que el consenso y la cooperación iban a marcar la pauta en las relaciones con las demás instituciones comunitarias. Fue muy enfático en que habría una “tolerancia cero” con cualquier indicio de corrupción en el seno de la Comisión.
Tras la conclusión de su trayectoria europea en 2004, Prodi vuelve a la esfera política italiana para provocar un cambio político que termine con el poder del empresario Silvio Berlusconi.